Causalidad: Capítulo 6, Todo empieza a encajar

Causalidad es una novela por entregas de misterio escrita por Carolina Santos. Cada semana publicaremos dos capítulos. El texto del capítulo siempre estará, pero además le acompañará el audiolibro de cada capítulo.

Empieza la investigación

Capítulo 6: Todo empieza a encajar


Me levanté al día siguiente y rápidamente me preparé y me monté en el primer tren que salía hacia el pueblo de Amelia. Tenía que hallar pruebas, cualquier cosa que se les hubiera pasado por alto a la policía. En el fondo sabía que era muy difícil que descubriese algo que unos investigadores profesionales no hubieran encontrado, pero aun así lo intenté.

Me había pasado toda la noche dándole vueltas a los dos asesinatos. Estaba casi seguro de que tenían alguna relación entre ellos, aparte de haber sido pareja. O eso o eran asesinatos aleatorios, cosa poco probable.

En cuanto llegué fui directo a la puerta del instituto, a buscar a Teresa.

Esperé en la verja un rato, hasta que por fin salieron al patio en el recreo.

En cuanto Teresa me vio, vino corriendo, alarmada.

– Me acabo de enterar de lo de Amelia… ¿Es verdad?

Asentí. Ella empezó a maldecir.

– Dios mío. – me miró, dudando – ¿tú qué opinas?

– Pues yo te venía a buscar para que me ayudases a buscar relaciones entre los dos crímenes. Estoy seguro de que no ha sido Amelia, si es eso lo que me preguntas.

Me pareció que le daba vergüenza dudar de su mejor amiga. 

– A ver, siempre se llevaron muy bien. Eran muy buenos amigos. Pero no se me ocurre nada más. – hizo una pausa y, de repente, se le iluminó la cara – pero sé quién puede facilitarnos información. Espera aquí un momento.

Salió corriendo y cogió del brazo a su novio.

– Hola – le saludé – dice Teresa que tienes información acerca de Mateo y Emma.

Saqué un cigarrillo mientras Julián hablaba.

– A ver, que tampoco sé todo, pero ellos eran amigos por sus padres, que trabajaron juntos.

– ¿En qué empresa? – preguntó Teresa, tirándome el cigarro al suelo.

– ¡Eh! Qué pesada con la salud, joder – maldecí.

Julián se estrujaba el cerebro.

– Buf, es que ya ni me acuerdo de lo que hacía la empresa. Pero creo que sé quién puede ayudarnos.

Tic-tac. No dejaba de escuchar el sonido de ese maldito reloj. 

Me recordaba que el tiempo se agotaba, que poco a poco iba perdiendo esa libertad que había logrado tras dos años de encierro.

El sueño de volver a la normalidad se desvanecía con cada golpe. 

Me tenían retenida en un cuarto donde el único mueble era una silla, y me entretenía dándole a la pared con una pelota de tenis. Me ayudaba a calmarme. La única iluminación de la sala era una bombilla colgada de un cable, lo que hacía el lugar muy agobiante.

– Amelia – me llamaron, insistentemente – levántate del suelo. Hemos encontrado las grabaciones de la cámara de seguridad. Tienes que venirte con nosotros.

CONTINUARÁ…

Escritora: Carolina Santos

Narradores: Carolina Santos y Rocky Rocker


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